¿Cómo nació todo esto?

Mi camino hacia la escucha y el acompañamiento emocional

Un poco de contexto...

La mayor parte de la veintena me dediqué a formarme y trabajar (aunque la treintena no está siendo muy diferente, de momento). Mi principal ocupación era la de Monitora Deportiva, la cual me regaló la comodidad de dirigir y conectar con grupos de personas de edades variadas.

 

Por una serie de circunstancias, me estaba dejando llevar por la corriente del «dinero fácil» que me proporcionaban las clases y no pensaba más allá ni me atrevía a dar nuevos y desconocidos pasos hacia otra dirección que no fuera esa.

Estaba cómoda, no bien...

Hasta que, un día cualquiera de verano, surgió la oportunidad laboral inesperada para dar el curso escolar en el colegio donde había estudiado años atrás.

Mi primer encuentro con la escucha

De pronto, me encontré siendo monitora de niños y niñas de primaria en el mismo patio donde yo solía jugar, y lo que prometía ser una experiencia de reubicación generacional, se convirtió en una misión incómodamente divertida: ganarme a esas personitas a las que debía limitar y vigilar.

Poco a poco, fui dejando de oir "que viene Elena, cuidado que nos pilla" o "no quiero contarte lo que ha pasado, me piro a jugar" y pasé a escuchar "Elena ven, mira lo que estamos planeando... no nos regañes mucho", "¿puedo pasear contigo y contarte lo que me está pasando?" o "fue sin querer, pero me han castigado sin hablar siquiera conmigo, gracias por intentar entenderme" .

Por primera vez en mucho tiempo sentí que tenía un PROPÓSITO y que ellos y ellas tenían una NECESIDAD que cubrir: una ESCUCHA adulta, grata y neutral.

El camino que me llevó a crear Escuela Escucha

El salto a Galicia

Después de aquella experiencia, busqué oportunidades como Educadora y me mudé a Galicia para trabajar en un Centro Residencial con más de 140 estudiantes universitarios. Tenía espacio y rol, pero mi hambre de propósito seguía creciendo.

Mi primer programa emocional

Decidí llamar a la puerta de un IES donde había hecho voluntariado y propuse un Programa de Bienestar Emocional para adolescentes.
Cuarenta sesiones sobre emociones, caos interno y autoconocimiento.

¿El resultado? Apertura, risas, llantos, abrazos y cohesión.
Pocas veces he sentido el corazón tan lleno.

Regreso a León… y un comienzo nuevo

De vuelta en León, seguí acompañando jóvenes desde otros roles: en una residencia, luego como asistente pedagógica en un aula TEA.
Todo me llevaba al mismo lugar: acompañar, escuchar, sostener.

Hasta que tomé una decisión: crear Escuela Escucha y dedicarme plenamente a esta forma de trabajar con personas.
Y aquí estoy. 😉

De esto va Ideación

Un camino que empieza mirando de cerca lo que sentimos, comprendiendo lo que ocurre y creando nuevas formas de estar y convivir.
01
Escuchar

Detectar necesidades reales, historias, silencios y emociones.

02
Observar

Entender contextos, dinámicas, patrones y formas de comunicarnos.

03
Crear

Dar forma al Programa EA desde la experiencia, la intuición y el propósito.

Si quieres que te cuente más, estaré encantada de escucharte.

Escríbeme o llámame y lo hablamos tranquilamente.